Indonesia Viajes

Nuestra experiencia en la isla de los dioses: Bali

Primer día. Llegamos a Bali en ferry desde Banyuwangi por 7.500 Rp. En el puerto de Gilimanuk negociamos con un conductor y conseguimos un viaje a Ubud por 730.000 Rp entre 4 personas. Nuestra primera opción era el bus, pero estábamos demasiado cansados y un taxi nos pareció la opción más adecuada. El trayecto por la costa balinesa fue agradable. Vimos los primeros monos en el arcén de la carretera 🐒 🐒 🐒 , los primeros templos hindúes y los primeros campos de arroz. Debido a una fiesta local en Ubud, el tráfico era denso y un trayecto de unas dos horas se convirtió en casi cinco. Afortunadamente, el coche era cómodo y la pareja con la que compartíamos gastos muy simpática. Por fin, llegamos a nuestro hotel (Astawa House) en Ubud y pudimos descansar. Comenzaba nuestra aventura Balinesa.

Después de un desayuno contundente, alquilamos una moto (55.000 Rp/día). Aprender a circular por la izquierda fue mucho más fácil de lo que parecía. En algunos cruces tendíamos a incorporarnos por la derecha pero después de unos pocos kilómetros ya estábamos acostumbrados.

Nuestra primera visita en Bali fue a un templo hindú cercano a Ubud, Goa Gajah también conocido como “La cueva del elefante”. Al aparcar la moto, un grupo de vendedoras nos ofrecieron un sarong (un pareo). Sabíamos que en la taquilla del templo podríamos alquilar uno, pero decidimos comprarlo para que nos sirviera a lo largo de todo el viaje. Negociamos uno por 100.000 Rp (un poco caro). El altar del templo se encuentra dentro de una pequeña cueva. La entrada tiene una serie de relieves representando algunas criaturas y demonios. La figura principal se pensó en algún momento que era un elefante, de ahí el nombre. Antes de entrar en la cueva hay dos baños enormes, aunque no están en uso.

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Templo Goa, uno de nuestros favoritos.

Fue uno de nuestros templos favoritos, ya que sus jardines son enormes y se puede disfrutar de la vegetación típica de la isla  Muy cerca, hay otro templo mucho menos concurrido por turistas a pesar de su belleza, el Yeh Pulu. La entrada vale 15.000 Rp,  dentro hay una pared esculpida con varias escenas de la vida de Ganesh, el hijo de Siva. En el paseo hasta el altar, rodeado de campos de arroz, encontramos un chico esculpiendo madera. Nos paramos a observarlas. En unos segundos decidimos que íbamos a comprarle algunas figuras. Nos llevamos un tallado de Ganesh y otro del Warung (figura de la mitología hindú balinesa). Son una preciosidad que hoy cuelga en nuestra pared. Durante el resto del viaje encontramos otros lugares donde comprar este tipo de figura, pero ni el tallado era tan bueno, ni barato. Te recomendamos que aproveches para comprar aquí 😉

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Nuestro Ganesh tallado a mano.

Continuamos nuestro recorrido alejándonos de Ubud unos kilómetros para contemplar las terrazas de arroz en las colinas. Es la típica estampa de Bali, pero no por eso deja de ser interesante y hermosa. Paseamos un buen rato entre los arrozales antes de volver a la carretera. Ahora dirección al siguiente templo Tirta Empul, “manantial sagrado” conocido por sus 12 chorros de agua purificantes. Las leyendas dicen que este templo fue realizado por Indra cuando atravesó la tierra para crear un muelle del elixir de la inmortalidad, que reavivó sus fuerzas cuando fue envenenado por Mayadanawa. Los balineses vienen a bañarse en el agua bendita y hacen rituales.

Los turistas también pueden bañarse con el sarong y una camiseta, aunque nosotros preferimos mirar la ceremonia desde la orilla.

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Tirta Empul, Bali.

 

Esa noche volvimos a Ubud y cenamos en el warung Biah Biah, toda una recomendación para probar comida típica de la isla junto a unas Bintang. Ñaaaam.

Nosotros pedimos gado-gado, una ensalada con salsa de cacahuetes. Está salsa se la echan a todo y está BUE-NI-SI-MA 😌 Nasi campur, una receta típica de Bali que lleva pollo, gambas, cerdo, verduras y chips de gambas. Y Gerang Goreng con Sambal casero, un tipo de salsa picante con chiles, tamarindo, ajo, tomates, mango, lima…

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Warung Biah Biah. Gado-Gado

Después de la cena aprovechamos para ver la danza balinesa en el palacio de Ubud.

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El teatro y la danza en balinés son sinónimos. Aunque entre los actores no haya contacto físico, cada movimiento, por sutil que sea; tiene un importante significado para la obra. Nosotros disfrutamos de la representación del Barong, dónde se ve la lucha entre la virtud y el vicio. La música gamelan, acompaña toda la obra y está interpretada por una orquesta de hombres con xilófonos, gongs, tambores… que evocan un estado de trance en el espectador. Totalmente recomendable.

Segundo día. Al día siguiente desayunamos en Seniman Café , un sitio para verdaderos amantes del café como nosotros. Si te quedas a dormir en Ubud, te lo recomendamos.

Decidimos empezar la ruta visitando el Monkey Forest, un templo sagrado lleno de monos. Nosotros teníamos la sensación de estar en la película del libro de la selva. Y Claudia se lo pasó como una enana.

Ojo con la comida, a Domingo un mono le quitó el plátano del bolsillo. 😂 Aquí la prueba gráfica.

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El plátano robado.

Nos hizo muy buen tiempo, así que después de pasear por la selva de los monos, nos fuimos directos a darnos un baño en una de las cataratas de la isla Kanto Lampo Waterfall

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La felicidad tiene nombre de catarata.

Cuando los dedos ya los teníamos como pasas, decidimos secarnos y seguir la ruta 🛵hacia el templo Goa Lawah “cueva de los murciélagos”. Lo bueno que tienen estas cataratas es que hay unos baños en los que te puedes cambiar la ropa sin problema 😉

El templo de los murciélagos es pequeño y el único atractivo es que hay murciélagos a la vista. Nosotros teníamos mucha curiosidad y como nos pillaba de camino para ir a la cala de Blue Lagoon Beach, nos paramos a visitarlo, aunque no creemos que sea un “must” de Bali.

Lo que si os recomendamos es la playa, tiene una fauna marina asombrosa, no hay mucha gente y puedes alquilar gafas de buceo 😏

 

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Blue Lagoon Beach

Después de pasar la tarde aquí volvimos a cenar al waroeng Bernardette, aquí probamos el Rendang, ternera hervida en leche de coco con especias (jengibre, galanga, cúrcuma, hierba limón y chiles) acompañado de una salsa, huevo duro, arroz y chips de gamba. El plato estrella del sitio, con un toque picante. Y como el sitio nos daba buena espina también pedimos Soto Ayam, sopa con pollo especiado y acompañado de vermicelli y arroz. Buenísimo, pero nos hizo pasar una muy mala noche.

Después de esta experiencia no volvimos a pedir sopa en ningún sitio, por eso os recomendamos llevar Fortasec.

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Tercer día. Al día siguiente no hicimos gran cosa, cogimos la moto y aunque chispeaba decidimos aprovechar para ir al templo madre: Pura Besakih Estaba nublado y no pudimos ver el Monte Agung. Igualmente merece la pena ir porque es el templo más grande, y es muy bonito.

Templo Madre Bali
Pura Besakih

Como no hacía muy buen día, decidimos volver al hotel y menos mal, porque empezó a llover a mares. Cogimos pollo estilo KFC de un puesto de la calle. Y ese fue nuestro tercer día ✌️

Cuarto día. Al día siguiente, nos cambiábamos de hotel, queríamos disfrutar de uno con piscina. Ahorrar durante el viaje está bien, pero queríamos darnos un capricho en los últimos días que nos quedaban en la isla y cambiamos a Pertiwi Bisma 2 el día seguía lluvioso y pensamos que “a días malos, buenos son los masajes balineses”. Así que después de buscar a qué sitio podíamos ir, vimos que en frente del hotel teníamos uno con muy buena puntación en google: Putri Ubud Spa. 30€ el masaje de una hora. Súper recomendable. Salimos flotando, y al finalizar el masaje te sirven un té con fruta.

Después de nuestro masaje decidimos visitar la parte oeste de la isla, y fuimos al templo con el mejor atardecer, el Tanah Lot, aunque cuando fuimos nos pareció que solo había turistas y el precio era bastante alto. Mereció la pena porque la playa era muy bonita.

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Playa de Tanah Lot

Después de ver caer el sol, fuimos a la zona de Canggu porque habíamos leído que en sus playas se podía disfrutar de pescado a la brasa fresco, y como foodies empedernidos nos dirijimos con nuestra moto hacia Echo Beach, y comimos pescado a la orilla de la playa escuchando el mar. Todo un lujo 💙

Hay varios sitios, nosotros cenamos en Cabe Cafe. Y el pescado estaba espectacular.

Pescado fresco Echo Beach
Domingo: ¿puedo comer ya?

Quinto día. Al día siguiente nos cambiábamos de base, dejábamos Ubud para movernos al sur de la isla y disfrutar de la tranquilidad y la playa.

Eso sí, antes disfrutamos toda la mañana en nuestra piscina del hotel de Ubud. Os la recomendamos.

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Nuestra piscina en Pertiwi Bisma 2

Llegamos a Bingin Beach, uno de los spots más conocidos en Bali para surfear. Allí nos hospedamos en Boho hotel, uno de los hoteles más bonitos en los que hemos estado. El desayuno estaba genial, y el servicio fue muy bueno.

Bingin beach
Bingin Beach

Después de dos noches en está zona, nos despedimos de Bali para seguir la aventura en Nusa Lembongan.

3 comments on “Nuestra experiencia en la isla de los dioses: Bali

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