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Fez, la medina infinita

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En Fez se encuentra la medina más grande del mundo. Solo una ciudad tan antigua puede tener una parte llamada “nueva” con más de 700 años. Dicen que una vida no es suficiente para recorrer las más de 6000 calles que conforman su bello laberinto.  ¿Te animas a conocerla con nosotros?

Fez

Llegamos a Fez en tren desde Rabat a horas intempestivas. Era casi medianoche y, aunque la ville nouvelle es segura, no se debe deambular por su medina de noche.

Las angostas calles no permiten el paso de coches así que el taxi (50 dirhams negociados, sin taxímetro) nos dejó en un aparcamiento cercano y el hotel envió a un chico para guiarnos hasta la puerta.

Para las dos noches en Fez elegimos, por varios motivos, Dar Roumana. En primer lugar porque se encuentra en la Medina de Fes el Bali cerca de la muralla, es decir, en la parte vieja, cerca de los lugares de interés. En segundo lugar, porque tienen unas habitaciones estupendas y un excelente servicio. Y por último, porque tienen el mejor restaurante de la medina y un desayuno espectacular. Nosotros nos quedamos en la Suite Argana, nos recordó a las casas del Albaicín, con todas las comodidades y detalles.

Te recomendamos que para el alojamiento en Fez, busques los puntos más altos de la medina. Después de pasar todo el día sumergiéndote en sus calles, agradecerás tener un alojamiento donde se pueda ver el cielo desde tu ventana.

Fez El Bali

La primera mañana, después de un desayuno espectacular servido en el patio por la simpatiquísima Nezha, comenzamos nuestro tour con Ali. El mismo hotel os organiza el paseo cultural por la ciudad si se lo pedís con antelación. Fez es una ciudad en la que un guía no viene mal. Nosotros preferimos coger sólo medio día, para ir por libre el resto del tiempo. Hay muchísimas personas que intentarán hacerse pasar por guía para sacarse algo de dinero. Sin duda, lo mejor es que lo pidáis en el hotel.

Madraza de Bou Inania

El tiempo no acompañaba pero salimos con paraguas y comenzamos la ruta dirigiéndonos hacia Talaa Kebira (La gran cuesta). Paseamos por el mercado callejero y nos desviamos un poco para ver la casa donde vivió durante cinco años el médico, rabino y filósofo cordobés Maimónides. Volvimos a la calle principal para llegar a la Madraza o Medersa de Bou Inania, ejemplo de la arquitectura Benimerín. La entrada cuesta 20 dirhams y se puede visitar cuando no hay eventos religiosos.

Una Madraza es una escuela donde se memorizaba el corán y se estudiaban ciencias. En la primera planta se encuentra el patio, las salas donde se impartían clases y un lugar para rezar orientado a la Meca. En la parte superior, se encontraban las habitaciones donde dormían los estudiantes. Resulta imposible no acordarse de la Alhambra.

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Lugar para la oración.

Continuamos hasta la puerta de Bab Bou Jeloud. La entrada principal a la medina. Aprovechamos para cambiar unos euros cerca y volvimos a cruzar la puerta para continuar nuestra ruta por la Talaa Seghira.

Fondas, Zaouia de Moulay Idriss II y Plaza de Seffarine

Continuamos hasta la fonda de Nejjarine. Las fondas son lugares donde los comerciantes podían alojarse con sus mercancías y venderlas. La estructura es similar en todo Marruecos. Un patio rodeado por un par de plantas superiores con habitaciones. Hoy día esta fonda no tiene uso como tal, se ha reconvertido en un museo de la madera y en la parte superior hay una terraza donde se puede tomar un buen té de hierbabuena y contemplar unas buenas vistas.

 

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Fonda Nejjarine

Después de deambular maravillados por los diferentes zocos llegamos a la Zaouia de Moulay Idriss II. Un lugar de culto para los musulmanes en el que se encuentra la tumba de Idriss II.

Idris I, descendiente directo de Mahoma, tuvo que huir de La Meca cuando supo que el califa quería matarlo. Llegó al Magreb y la tribu bereber Awarba lo reconoció como Emir en Volúbilis para mejorar el control político de la zona donde la mayoría de tribus eran cristianas, judías, jariyistas o paganas. Unificó el norte del Magreb y fundó Fez en el 789 d.C. Dos años más tarde, después de que el califa consiguiera su propósito, su hijo, Idris II, trasladó la capital a la ciudad de Fez, dándole todo su esplendor. Por esta razón la Zaouia es un lugar tan especial, digamos que aquí yacen los restos del primer rey de Marruecos.

Pasamos por la universidad más antigua del mundo: Kairauine. Fundada en el 859 d.C. por dos mujeres tunecinas, entre ellas Fatima al-Fihri. Los no musulmanes no pueden visitarla porque se siguen realizando actos religiosos, así que nos tuvimos que conformar con ver el patio desde fuera. Desde cualquier mirador de la medina se puede apreciar mejor. La enorme pirámide verde de su tejado y su minarete son inconfundibles.

Continuamos por la zona de zocos techados, donde se pueden comprar los tradicionales trajes de boda para llegar hasta la Plaza de Seffarine donde se encuentra el gremio de los caldereros.

Curtidurías

Cerca de los zocos se encuentran las sederías, herrerías y las famosa curtiduría de Chouwara.

Hay varias tiendas desde las que se puede apreciar esta estampa, nosotros entramos en la nº 10.

Antes de subir nos dieron un poco de hierbabuena para soportar mejor el hedor en la terraza. En la primera parte del proceso para obtener el cuero se sumergen las pieles durante varios días en cal y heces de paloma, luego se separan los pelos que queden en la piel y se introducen en cubas con tintes naturales.

Los trabajadores de la tienda a menudo son familiares de los curtidores. Intentarán venderte alguna pieza pero si no quieres comprar, con una propina quedarán satisfechos. Si has venido a Marruecos con la idea de llevarte alguna pieza de cuero te recomendamos que compres aquí. No hay mejor cuero en ninguna parte del país y el precio es bueno.

Aunque Fez parezca caótica y desordenada, en la ciudad existe un orden en función de sus actividades y diferentes gremios. De todos modos, en el día y medio que estuvimos no nos dio tiempo a asimilar la estructura de la medina así que usamos nuestra aplicación preferida de viaje: Maps.me. Con ella es difícil perderse.

Comimos con Ali en un restaurante local por 70 Dirhams cada uno. Antes de sentarnos a la mesa nos llevaron a la cocina donde pudimos probar un poco de cada plato y elegir el que más nos gustase.

Mirador

Al final de la tarde, salimos de la muralla para caminar hasta las antiguas tumbas benimerines, desde las que se puede apreciar una magnífica vista panorámica de Fez. Es un paseo de unos 20 minutos desde la puerta Bou Jeloud.

Fez
Panorámica de Fez

Culminamos el día con una deliciosa cena en el restaurante del Dar Roumana, cocinada por el Chef Younes y servida por Averroes con su logrado acento británico.

Si decidís cenar en restaurantes lejos de vuestro alojamiento no dudéis en solicitar un guía para la vuelta. Es algo normal en la mayoría de los restaurantes.

Al día siguiente nos subiríamos a un tren para llegar a Marrakech. Os contamos la aventura en el siguiente post.

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6 comments on “Fez, la medina infinita

  1. Enhorabuena por vuestro viaje, que contado con esa expresividad natural invita aún más a conocer “la Medina infinita”. Gracias por vuestro datos y consejos.

  2. acualquierpartecontigo

    Muchas gracias por tu comentario, Luis. Nos motiva a seguir escribiendo. 🙂

  3. Pingback: Riad o Dar. Arquitectura marroquí. | A Cualquier Parte

  4. Pingback: Marrakech | A Cualquier Parte

  5. Fernando

    Nos recomendais contratar excursiones in situ o ya por internet desde España??

  6. acualquierpartecontigo

    Buenas, pensamos que es mejor contratarlas desde España. Nosotros lo hicimos a través de http://saharaservices.info/ y nos fue muy bien.
    Quizás también puedes organizarlo a través de tu alojamiento.
    Saludos

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