Desierto del sahara
Marruecos Viajes

Al sur del Atlas. Viaje al Sahara.

Conoce el desierto con nosotros. Roadtrip desde Marrakech hasta el desierto del Sahara. Una experiencia inolvidable.

Después de conocer Marrakech decidimos alquilar un coche y cruzar el Atlas. Si observamos Marruecos desde la vista satélite de Google Maps comprenderemos cómo el Atlas representa un verdadero muro que separa el país en dos. El paso de Tizi n’Tichka nos mostró cipreses y eneldos para dar lugar después a acacias y palmeras frente a un plano rojizo y seco salpicado por kasbas y ksur. Descubre el desierto con nosotros.

Hasta Ourzazate

Nosotros alquilamos el coche a través de Sahara Services pero también podríais buscar opciones en el aeropuerto de Marrakech. Al final nos decidimos por estos porque nos ofrecieron noche en su hotel de M’hammid y nos llevaron después al tramo de arena dorada de Erg Chigaga. Podíamos contratar la excursión hasta el desierto con ellos, pero preferíamos conducir a nuestro aire.

Después de recoger el coche tomamos la N9 y comenzó nuestra aventura de 4 días. La experiencia es espectacular y los contrastes en la vegetación suponen una atracción en sí misma. Al subir por la carretera comenzamos a observar un paisaje verde y húmedo, lleno de robles y nogales. Subiendo un poco más, la carretera se hace más empinada y los únicos colores son los de las geodas que los niños venden en el arcén de la carretera.

Cuando comenzamos a bajar por el otro lado apareció de pronto la gran hammada (desierto pedregoso).

Por el camino, una vez pasado el puerto de montaña, paramos en un restaurante con unas vistas estupendas del paisaje que nos esperaba los próximos días.

Al pensar en desierto uno imagina grandes dunas de arena, pero el desierto es más complejo y comienza con un gran espacio llano, árido y pedregoso, con pocos matices verdes.

Nuestra primera parada era la ciudad de Uarzazate. Son apenas 200 km los que la separan de Marrakech pero la distancia parece mayor. Hay que tener en cuenta que actualmente están arreglando la carretera que recorre el Atlas, así que pronto será más cómodo y rápido recorrer este trayecto. Actualmente, en coche se tardan unas 4 horas.

Antes de llegar a Uarzazate dejamos de lado los grandes estudios de grabación de la ciudad, famosos por ser el lugar donde se ha rodado películas como Gladiator. En la ciudad, paramos a comer algo en la fresca terraza del Restaurante Douyria y continuamos la carretera en busca de Skura.

Skura y la Garganta del Dadés

Desde Uarzazate sale la N10 paralela al río Dadés. Bien asfaltada y rápida. Antes de llegar a Skura encontramos un palmeral donde dimos un pequeño paseo para relajar las piernas. Cerca tenemos la Kasbah de Amridil, una de las más famosas de todo Marruecos. De hecho, aparece en los billetes de 50 dirhams.

Continuamos, encontrando por el camino numerosas Kasbah derruidas. Al llegar a Boumalne Dades la carretera se bifurca. Nosotros seguimos por la carretera de la izquierda que nos llevó hasta la Garganta del Dadés. Aquí la carretera se vuelve más serpenteante, las montañas adquieren un color rojizo y aparecen formaciones rocosas caprichosas. Llegado el momento, la carretera cruza el río Dadés y comienza el ascenso por la ladera en modo zigzagueante. Las vistas desde arriba son espectaculares.

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Os dejamos la localización de estas vistas en Google Maps. Habíamos recorrido unos 300 km, pero ya casi era de noche. Teníamos alojamiento en Ait Ben Haddou, así que retomamos la carretera de vuelta hasta Ourzazate y pasamos la noche en Defat Kasbah cerca del ksar más famoso de Marruecos. Es un hostal en una Kasbah original, los baños son compartidos. Pero para hacer noche es más que recomendable.

Ait Ben Haddou

Este ksar ha sido localización de muchas obras cinematográficas y sin duda merece la pena parar y recorrerla. Hay que pasar unas calles con puestos de recuerdos junto a la carretera donde se deja el coche y cruzar un riachuelo para llegar al ksar. Aquí apenas vive nadie, las calles están desiertas excepto por los turistas. Los edificios apenas están conservados y mantienen su misma estructura desde el siglo XI. Nosotros subimos hasta arriba donde se tienen unas vistas impresionantes de los pequeños palmerales y de la hammada que lo rodea todo.

Retomamos nuestro viaje parando de nuevo en Ourzazate para comprar algo de comida, agua y visitar el antiguo zoco. La verdad es que no hay mucho que ver o hacer aquí, así que seguimos nuestra ruta hasta Zagora.

Valle del Draa y Zagora

Desde Ourzazate sale la N9 rumbo al suroeste, siguiendo un pequeño riachuelo que de vez cuando se convierte en oasis.

Si os gusta conducir, estas carreteras os encantarán . Entre Ourzazate y Agdz el camino es zigzagueante, rodeado de montañas bermejas con miradores de vez en cuando donde parar y observar el paisaje lunar.

Unos cuantos kilómetros después empiezas a vislumbrar el valle del río Draa. Os recomendamos que si tenéis un vehículo que os lo permita dejéis la carretera y os sumerjáis en los caminos del oasis. Es una línea verde de unos 90 km. No hace falta hacerla entera pero debéis recorrer algunos kilómetros. Pasar bajo las palmeras, escuchar el canto de los pájaros, el correr del agua y recibir los saludos de los niños de los diferentes poblados de casas de adobe que iréis encontrando. Es una buena oportunidad para salir de lo típico y conocer un poquito cómo es la vida en un oasis. De camino a Zagora hay varias salidas de la carretera, permitiéndote recorrer unos cuantos kilómetros de oasis y volver a la N9.

En Zagora echamos gasolina, paramos a comprar algo y seguimos. De nuevo, se hacía tarde ya y todavía nos quedaban un par de horas.

Erg Chigaga y M’Hammid

Desde Zagora a M’Hammid el paisaje es más inhóspito. Esta es la hammada profunda. Esto es el desierto. La nada.

M’Hammid es un pequeño pueblo a 40km de la frontera con Argelia. Después de este pueblo no hay más carretera. Solo desierto.

Nos quedamos en el Hotel Kasbah Sahara Services. Las habitaciones son cómodas, tienen una piscina y son muy profesionales. Nos recibieron con una cena espectacular y pudimos descansar para al día siguiente llegar a Erg Chigaga.

Desayunamos en el hotel y uno de los «hombres azules», los nómadas, nos llevó en 4×4 hasta Erg Chigaga.

Cruzamos el reg, el desierto compacto de roca, y pudimos ver manadas salvajes de camellos. Familias nómadas. Paramos en un pequeño oasis y pudimos ver las plantas salvajes de rúcula que crecen de vez en cuando. Los de Sahara Service también te ofrecen esta ruta en camello.

Erg significa duna, así que Erg Chigaga no es del todo correcto. No estamos en una duna, sino en un mar de dunas. De hecho, el mayor mar de dunas de todo Marruecos, nada que ver con la típica de Merzuga.

Llegamos al campamento en mitad del mar de dunas. Nos dejaron una haima entera para nosotros. En otra había un comedor donde descansar y reponer fuerzas y en el centro el hueco para una hoguera que disfrutamos por la noche.

Nuestro campamento entre dunas

Esa tarde dimos un paseo en camello por las dunas y nos dejaron unas tablas de snowboard para deslizarnos por la arena. Algunas de estas dunas llegan a medir 300 metros y el atardecer desde la cima de una de ellas es mágico.

Por la noche estuvimos alrededor del fuego, bajo un manto de estrellas, cantando y tocando los timbales al ritmo de la música bereber. Aquí no hay contaminación lumínica así que imaginad cómo resplandece el cielo nocturno.

Habíamos llegado al final de nuestro recorrido. Ahora nos tocaba volver hasta Marrakech, dejar el coche, descansar una noche y volver a Rabat en tren. Fue una experiencia muy enriquecedora. Conocimos a mucha gente amable y vimos unos paisajes a los que no estamos acostumbrados.

Sin duda, volveremos a Marruecos. Estamos tan cerca que merece la pena la escapada.

💛

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